El mortero de cal es uno de los materiales de construcción más antiguos de la humanidad, utilizado desde civilizaciones milenarias por sus extraordinarias propiedades. Hoy, tras décadas donde el cemento Portland fue el protagonista, la cal está resurgiendo con fuerza, especialmente en la rehabilitación de edificios y en la bioconstrucción. A diferencia del cemento, el mortero de cal es un material altamente transpirable o, más técnicamente, permeable al vapor de agua. Esto significa que permite que los muros «respiren», facilitando la evacuación natural de la humedad interior hacia el exterior y evitando que esta quede atrapada dentro de la estructura, lo que es fundamental para un ambiente interior saludable.
La principal ventaja de su permeabilidad es la gestión de la humedad. Los muros revestidos con mortero de cal no acumulan condensaciones internas, previniendo eficazmente la aparición de eflorescencias, mohos y otros problemas patológicos derivados del exceso de agua. Además, la cal posee propiedades fungicidas y bactericidas naturales. Su pH alcalino crea un entorno hostil para el crecimiento de microorganismos, lo que garantiza superficies más limpias y un aire interior de mayor calidad, siendo una opción ideal para personas con alergias o sensibilidades respiratorias.
Otra característica fundamental del mortero de cal es su flexibilidad y elasticidad. El cemento es un material muy rígido y tiende a fisurar con los pequeños movimientos estructurales o los cambios de temperatura. La cal, en cambio, tiene una mayor capacidad de adaptación a estas tensiones, lo que reduce drásticamente la aparición de grietas en el revestimiento. Esta flexibilidad lo hace idóneo para la rehabilitación de edificios antiguos, cuyos muros de piedra o adobe necesitan materiales compatibles que no «agredan» la estructura original y respeten su comportamiento natural.
Desde una perspectiva de sostenibilidad, el mortero de cal es una opción ecológicamente superior. Su proceso de fabricación es menos intensivo en energía que el del cemento y, además, durante su proceso de carbonatación (el endurecimiento), el mortero de cal absorbe CO2 del ambiente, cerrando su ciclo de vida de forma mucho más limpia. Es un material 100% natural, no contiene compuestos orgánicos volátiles (COVs) y es totalmente reciclable, alineándose perfectamente con las nuevas exigencias de una construcción más respetuosa con el planeta.
Estéticamente, los acabados con mortero de cal ofrecen una belleza y una calidez que los morteros industriales difícilmente pueden imitar. Proporcionan texturas únicas, con una variedad cromática que se integra perfectamente en entornos históricos o rurales, aunque también se adapta a diseños modernos. En nuestra empresa, valoramos la cal por su nobleza y versatilidad, permitiéndonos crear acabados duraderos, saludables y estéticamente impecables que respetan tanto la edificación como el medio ambiente.